Vivir
nuestro carisma crea nuestra identidad
En uno de sus libros titulados “Un nuevo
corazón y un nuevo espíritu”, el Padre Cuskelly explica lo que entiende por
carisma. El término “carisma” viene del griego y significa “don”. Así pues,
cuando se lo usa en relación con el Padre Chevalier o con alguno de los
fundadores y fundadoras de las congregaciones religiosas, quiere decir un don
especial o gracia, que permite a la persona en cuestión ver a Jesús en su vida
y ministerio desde un ángulo o aspecto particular. Todos seguimos a Jesús en
los Evangelios y somos conscientes de su vida y enseñanzas. Pero en ocasiones
resulta necesario concentrarse en un aspecto particular de la vida y las
enseñanzas de Jesucristo. Y esto se convierte en algo crucial si la Iglesia, el mundo o
nosotros mismos estamos en peligro de olvidar algún aspecto de Jesús que
necesita ser refrescado en nuestras memorias y conciencia. Por ejemplo, si
nosotros o la Iglesia
en general nos concentramos demasiado en el pecado y las faltas, nos podríamos
olvidar con facilidad de que Jesús ofrecía constantemente perdón, compasión y
una comprensión sin medidas de nuestras debilidades humanas. Por lo tanto, un
carisma siempre tiene una DIMENSIÓN
PROFÉTICA profunda. Es decir, el carisma pondrá a prueba la Iglesia y el Mundo para
volver a una conciencia y una práctica de algunos aspectos importantes de la
vida y/o las enseñanzas de Jesús. Para poder detallar este tema, dejadme que os
cuente una historia:
En la víspera de su Ascensión al Cielo Jesús
se puso muy preocupado. Era consciente de que después de su Ascensión estaría
aún muy presente en nosotros con su Espíritu y habitando en nuestros corazones,
pero no obstante se dio cuenta de que a partir de entonces sería INVISIBLE. “Qué pasará cuando
desaparezca mi presencia visible del mundo? Olvidarán pronto las personas o
incluso la Iglesia
algunas de mis enseñanzas y ejemplos más importantes?” Para evitar que esto
sucediera, a Jesús se le ocurrió una idea muy buena. Decidió conceder gracias
especiales a algunas personas que se ocuparían de perpetuar algún aspecto
especial de su legado y de mantenerlo ante nuestros ojos. Todo lo que
necesitaba eran voluntarios que estuvieran preparados para llevarlo a cabo.
Jesús dijo: “Durante mi vida terrenal me
retiraba con regularidad de mis ocupaciones y me dirigía a lugares tranquilos y
llenos de paz para pasar mis noches en oración. Quién se ofrecerá para
perseverar en esta práctica mía y ofrecérsela a la Iglesia y al Mundo? San Benedicto
se ofreció para llevar a cabo dicha misión. Estuvo de acuerdo en reunir una
familia de Religiosos y Laicos para mantener esta práctica en vida. Así que
recibieron el carisma de una vocación monástica y contemplativa, que aún
continua en nuestra época.
Entonces Jesús dijo: “Durante mi vida en la
tierra dediqué mucho tiempo predicando la Buena Nueva de Dios e
incluso ofendí a muchas personas poderosas con mi fidelidad a la Verdad. Quién se
ofrecerá para defender mi tarea de predicación y fidelidad a la Verdad?” Santo Domingo se
ofreció a reunir en torno a él una familia de hombres y mujeres, religiosos y
laicos, que se dedicarían a defender y proclamar la Verdad de Jesús. Así fue
como la familia dominicana recibió el carisma paga proteger la Verdad de Jesucristo.
Jesús también dijo: “Durante mi vida terrenal
tuve que pagar un alto precio por mi fidelidad a la Verdad y a las personas.
Sufrí una muerte dolorosa a causa de mi amor por la gente. Quién recordará a la Iglesia y al mundo mi
Pasión y Muerte?” San Pablo de la
Cruz se ofreció y dijo que reuniría en torno a él una familia
de religiosos y laicos que proclamarían constantemente la Pasión y la Muerte de Jesús, y se
asegurarían de que este aspecto de la vida de Jesucristo no se olvidaría nunca.
Así pues, él y su familia, llamados Pasionistas, recibieron el carisma especial
que les permite ser fieles a esta verdad.
Entonces Jesús dijo: “Durante mi vida en la
tierra, viví una vida de Sencillez, Pobreza y Hospitalidad. Quién se encargará
de preservar este aspecto de mi vida en la Iglesia y el mundo?” San Francisco y Clara se
ofrecieron a reunir en torno a ellos una familia de hombres y mujeres, laicos y
religiosos, que mantendrían viva su memoria inspiradora. Así pues, se otorgó a
la familia de los franciscanos un carisma especial para poder llevarlo a cabo.
Jesús volvió a decir: “Durante mi vida
terrenal, viví en ocasiones físicamente entre los pobres y marginados. Quién
recordará a la Iglesia
y el mundo lo cercano que estoy de los pobres y los marginados?” Entonces
apareció la Madre Teresa
de Calcuta y se ofreció a reunir en torno a ella a un grupo de mujeres
religiosas y ayudantes laicos que vivirían entre los más pobres y los
marginados, para así poder mantener este recuerdo tan hermoso en vida. Así pues,
se concedió a la Madre
Teresa y su familia la gracia para poder llevar a cabo este
poderoso ejemplo de Jesús.
Entonces Jesús dijo: “Durante mi vida en la
tierra pude ofrecer a la gente las mejores Buenas Nuevas posibles. Tuve la
oportunidad de anunciarles y demostrarles que el Dios en mí LES AMA CON UN CORAZÓN HUMANO, UN CORAZÓN
LLENO DE COMPASIÓN, PERDÓN Y TERNURA. Quién dará ahora testimonio de esta
verdad y la mantendrá viva ante la
Iglesia y el mundo? Quién personalizará este amor en un Modo
de Vida que creará un Mundo Nuevo construido en nombre de Mi Amor?” El Padre
Chevalier se ofreció y dijo que con la ayuda de la Madre Louise Hartzer
y el Padre Hubert Linkens, reuniría en torno a ellos a una familia de
Sacerdotes, Hermanas, Hermanos, Laicos y Sacerdotes Diocesanos que dedicarían
sus vidas a dar testimonio y proclamar esta verdad maravillosa y a trabajar en
la construcción de un Nuevo Mundo construido en nombre del Amor (paradigma de
compasión).
Jesús dijo: “Tú y toda tu familia recibiréis
este carisma especial y os permitirá dar testimonio de mi gran amor por toda la
gente y especialmente por los pobre, marginados y oprimidos. También se os
permitirá construir el mundo de amor que vine a establecer en la tierra y que
ya reinaba en el Reino de Dios. Ya que esta misión es tan importante para mí,
os mostraré tres medios muy especiales que os permitirán ser fieles a vuestro
carisma. En primer lugar, sed fieles a la Eucaristía. Allí
se os ofrecerá una dosis especial de mi Amor y Perdón. En Segundo lugar, sed
cercanos a la gente. Allí me encontraréis en las luchas ordinarias y las
experiencias de la vida diaria. En los corazones de la gente, en especial en
aquellos que sufren o que son rechazados, oiréis mi llamada en favor de más
Amor y Entrega. En tercer lugar, acercaos a mi Madre, Nuestra Señora del
Sagrado Corazón. Ella formó mi corazón físico en su vientre. También dio forma
a toda mi identidad humana y me enseñó cómo tener compasión y comprensión por
la lucha de la humanidad. Del mismo modo que ella lo fue para mí, lo será
también para vosotros, una FORMADORA de la Misión que habéis aceptado de mí. Con mi Gracia
(carisma) y estos tres medios especiales, no PODÉIS FALLAR.
Nick Harnan MSC, Cor Novum,
Issoudun.